Ir al contenido principal

Comunidades humanas colaborativas y empáticas para una "nueva normalidad"



Por Iván Novotny
Licenciado en Ciencias de la Comunicación - UBA

Hoy cuando se escuchan voces reclamando "volver a la normalidad" ¿De qué normalidad están hablando? La "normalidad" anterior a la existencia del covid-19 era una supuesta normalidad en la cual se había naturalizado una realidad social sumamente injusta. Lo decimos entre comillas porque no puede ser nunca normal una situación de tal desproporción. 

Porque aquella supuesta normalidad nunca fue digna para los sectores excluidos y discriminados. En cambio para los estratos de mayores ingresos era una normalidad más cómoda que la generada a partir de la aparición del nuevo coronavirus: podían consumir moviéndose libremente por el mundo sin preocuparse por más nadie que ellos, entretenerse hasta el hastío gastando sus recursos como quisieran. 

Luego el virus obligó a un aislamiento que forzó a un cambio drástico del ritmo de vida mientras se fueron evidenciando aquellas injusticias antes naturalizadas y normalizadas que nunca debieron serlo: el hacinamiento en barrios de emergencia, el vaciamiento de los sistemas de salud pública, la enorme masa poblacional sin ingresos formales y trabajos dignos, la crueldad de las fuerzas represoras del Estado para con los sectores discriminados, la fragilidad de los grupos de riesgo en situación de precariedad económica para protegerse de una desestabilización inesperada, etcétera. Se trató de fenómenos que se evidenciaron rápidamente en distintas latitudes en los momentos de aislamiento preventivo.

Esa "normalidad" donde predomina la falsa libertad individualista ya es un problema para el progreso del ser humano: si tengo recursos quiero gastarlos libremente como a mí se me plazca. La normalidad del "sálvese quién pueda", la del yo que puedo me salvo solo, piso la cabeza de otros total hice mérito para conseguir todo lo que poseo. Consumir y contaminar todo a su paso, con el trasfondo de creerse superiores a otros seres. 

La aparición del nuevo coronavirus aceleró aún más la crisis civilizatoria actual. Entonces se comenzó a hablar desde los medios y poderes políticos de comenzar a vivir en una "nueva normalidad" a partir de la convivencia con el virus ¿Cómo será esa realidad "normal" que se está proyectando?

La "nueva normalidad", si tal cosa fuera a existir, deberá fundarse en lo comunitario-solidario si es que aspiramos a sobrevivir como humanidad. Porque como dijo recientemente la socióloga Maristela Svampa "la humanidad vive tiempos de descuento". No tenemos tiempo para seguir perdiendo en el individualismo de mercado, de consumo, de contaminación. Más individualismo, menos tiempo de sobrevida de la especie, en una fórmula directamente proporcional.

En el impulso fuerte de solidaridad, de empatía, de reforzamiento de redes colaborativas que hemos visto crecer en este tiempo de pandemia está el germen de la nueva realidad, o "nueva normalidad" que necesitamos construir. Sobran ejemplos de ese potencial solidario florecido en diversos países. 

En Argentina, por ejemplo, fue cuestión de supervivencia la enorme red de organizaciones sociales territoriales que desplegaron medidas de emergencia para garantizar alimentación e higiene en barrios populares. En Chile se vivió una situación similar ante el hambre de los desposeídos, desplegando una gran red de ayuda para garantizar al menos el alimento diario. O el bondadoso trato que ha tenido el personal de salud que actuó vocacionalmente en la atención de enfermos, aún estando en la primera línea de contagio ayudaron del mejor modo posible al necesitado, sobran testimonios al respecto. O los docentes que pusieron todo de sí, tiempo, tecnologías, recursos, para que los estudiantes pudieran continuar en el proceso de aprendizaje, muchas veces con salarios y condiciones magras.

Quizás esa potente sensibilidad humanista se refuerce a partir de la actual crisis global que evidenció este coronavirus hiper-contagioso e impredecible, que se presenta como llamado de atención para una civilización que parecía encaminarse cada vez más aceleradamente hacia el precipicio. Aunque en contraposición se refuerzan hoy también el racismo, el desprecio por el distinto, la opresión sobre el explotado y la codicia de quienes más tienen y más quieren siempre ¿Qué tendencia imperará entonces en esa mencionada nueva normalidad?

El progreso futuro está en esas redes y comunidades humanas solidarias, espiritualmente conectadas contribuyendo al bienestar del conjunto. Comunidades de aprendizaje, temáticas, barriales, vocacionales, espirituales, interconectadas entre sí colaborativamente tendrán que ser el nuevo tejido social de la etapa histórica que necesitamos comenzar a recorrer. Comunidades descentralizadas, ya que todo proceso de centralización y concentración, tanto de riqueza, recursos y poblacionales en grandes metrópolis, muestran ya lo perjudicial que son para la vida.

Una tendencia nos lleva hacia el progreso, la otra hacia la autodestrucción. Ambas viven en el ser humano desde los orígenes de los tiempos. Pero hoy ese tiempo es ya de descuento y deberemos elegir sin errar. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Pasaron de moda las utopías?

  Un futuro confuso en la tercera década del siglo XXI Cada vez se habla menos de las utopías, los ideales, las revoluciones. Palabras urticantes que hasta hace unas décadas atrás eran temas de discordia, hoy parecieran tópicos que atrasan, en este presente complejo, desestructurado. Cada vez se habla menos de las utopías, los ideales, las revoluciones. Palabras urticantes que hasta hace unas décadas atrás eran temas de discordia, hoy parecieran tópicos que atrasan, en este presente apático.  Si nos planteamos la construcción de ideales mediante una revolución que transforme el sistema violento actual (social, político, económico, cultural) profundamente y de raíz, una incógnita es inevitable: ¿Será posible tal cosa hoy en esta tercera década del siglo XXI? ¿Cómo cambiar a un sistema tan poderoso de corporaciones económicas, militares, financieras, tecnológicas, dueñas de los medios de producción y de los recursos? ¿Semejante hazaña sería posible desde nuestro lugar de ciudada...

¿Qué votar? Elecciones legislativas en Argentina por radio Caput

En la columna de coyuntura humanista del 22/10 en Serendipia por Radio Caput hablamos sobre la importancia de ir a votar, de participar en las elecciones legislativas del próximo domingo 26 de octubre en Argentina.  Para poner un freno al proyecto de destrucción del gobierno de Milei. Es crucial que la Libertad Avanza no consolide su tercio en el Congreso que le permita gobernar por decreto y continúe quitando derechos esenciales a nuestro pueblo. Si bien hay una sensación generalizada de que las elecciones no cambian nada, sí puede hacernos la vida más fácil y digna una posibilidad u otra, mientras apuntamos a un cambio más profundo y de raíz. El país vive un momento crucial donde se disputan los próximos dos años a nivel económico, social, cultural. Esta instancia de participación es necesario aprovecharla para ir construyendo un proyecto que favorezca a las mayorías, las cuales hoy están pasando una situación muy difícil consecuencia de este modelo devastador.   Escuchar ...

Imaginar un futuro como pueblo, a pesar del absurdo presente

  Los futuros ideales, las ciudades justas, las formas de organización social donde la humanidad encuentre por fin la sociedad del bienestar soñada, cada tanto atraen mi divagación. El libro  Ciudad del Sol  de Tommaso Campanella me resonó porque describía esa urbe que estaba diseñada para alcanzar la armonía definitiva. Los ciudadanos de esta Ciudad imaginada por el genovés saben que la propiedad privada produce el egoísmo humano y por tanto los lleva a la crueldad mutua. Entonces, en la Ciudad del Sol la propiedad de todo es comunitaria, es abolida la propiedad privada y el trabajo, y el poder está en manos de sabios. Allí el Estado está gobernado por un Consejo del Pueblo donde participan todos los ciudadanos y ciudadanas por igual. Como no podía ser menos en la historia humana tan cíclica, a Tommaso Campanella lo persiguió y lo encarceló la Inquisición por su libertad de pensamiento, por haber soñado con una humanidad libre y próspera. Al contrario, las ficciones de f...